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Retinopatía hipertensiva: cuando la presión alta daña la retina

La retinopatía hipertensiva son los cambios que la presión arterial sostenidamente elevada produce en los vasos de la retina. Desde estrechamiento arteriolar hasta edema macular y hemorragias. El control de la presión es el único tratamiento efectivo.

Dr. Fabián Monges
·5 min de lectura

La retinopatía hipertensiva es la consecuencia directa de la hipertensión arterial sobre los vasos de la retina. A diferencia de la retinopatía diabética —que también afecta los pequeños vasos— la hipertensiva produce cambios en las arteriolas retinianas que el oftalmólogo puede ver directamente al fondo de ojo. Es, literalmente, poder ver el estado de los vasos de todo el organismo a través del ojo.

Fases de la retinopatía hipertensiva

Fase vasoconstrictora

En la hipertensión aguda o inicial, las arteriolas retinianas se contraen como respuesta regulatoria. Al fondo de ojo se ven más estrechas que lo normal (relación arteria:vena menor a 2:3 cuando debería ser 2:3 o 3:4). Esta fase es reversible si se normaliza la presión.

Fase esclerosa

La presión sostenida lleva a engrosamiento y fibrosis de la pared arteriolar: arteriosclerosis retiniana. Al fondo de ojo se observa el reflejo arteriolar aumentado ("hilo de cobre" y luego "hilo de plata") y los signo de Gunn (compresión venosa en los cruces arteriovenosos). Esta fase es irreversible.

Fase exudativa

La pared dañada permite la extravasación de proteínas y células. Aparecen exudados algodonosos (infartos de fibras nerviosas), hemorragias en llama y, si hay edema macular, pérdida visual. Esta fase requiere atención urgente.

Fase de papiledema

En la crisis hipertensiva maligna (presiones diastólicas por encima de 130 mmHg), el edema se extiende al nervio óptico (papiledema). Es una emergencia sistémica que indica encefalopatía hipertensiva. Requiere internación y tratamiento antihipertensivo parenteral.

La retinopatía hipertensiva puede ser el primer diagnóstico de HTA

No es infrecuente que el oftalmólogo detecte signos de hipertensión arterial al fondo de ojo en un paciente que no sabía que tenía la presión alta. El fondo de ojo es una ventana al daño de órgano blanco que puede estar ocurriendo en silencio.

Síntomas

Los grados leves (I y II) son completamente asintomáticos. El paciente no nota ningún cambio visual porque los cambios son en vasos periféricos. Los grados III y IV pueden causar visión borrosa, moscas volantes (hemorragias) o pérdida visual si hay edema macular o neuropatía óptica.

Tratamiento

El tratamiento de la retinopatía hipertensiva es el tratamiento de la hipertensión arterial. No hay tratamiento oftalmológico directo para los cambios vasculares retinianos. El control estricto de la presión arterial:

  • Previene la progresión a estadios más graves.
  • Puede revertir los cambios funcionales (vasoconstricción) en la fase temprana.
  • No revierte los cambios estructurales (esclerosis arteriolar) ya establecidos.
  • Reduce el riesgo de oclusiones vasculares retinianas, que sí tienen tratamiento oftalmológico específico.

Si hay edema macular asociado, puede requerir inyecciones intravítreas anti-VEGF. Si hay áreas de isquemia, fotocoagulación láser. Pero siempre tratando el problema de base: la hipertensión.

Preguntas frecuentes

¿Puedo quedar ciego por retinopatía hipertensiva?

La ceguera por retinopatía hipertensiva es infrecuente en la hipertensión bien controlada. El mayor riesgo de ceguera es por las complicaciones (oclusiones vasculares, edema macular severo). En la crisis hipertensiva maligna el riesgo de daño grave es real.

¿Cada cuánto debo hacerme el fondo de ojo si tengo hipertensión?

Al menos una vez al año en hipertensión controlada, con más frecuencia si ya hay signos de retinopatía o si la presión ha estado descontrolada. El Dr. Fabián Monges puede coordinar con tu médico clínico el seguimiento apropiado.