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Lagrimeo excesivo (epífora): por qué el ojo lagrima sin parar

El lagrimeo excesivo o epífora es molesto y puede indicar causas muy diversas: desde ojo seco paradójico hasta obstrucción del conducto lagrimal. El diagnóstico diferencial es importante porque el tratamiento varía completamente según la causa.

Dr. Fabián Monges
·5 min de lectura

La epífora es el lagrimeo excesivo que desborda por el borde del párpado, mojando las mejillas. Puede ser unilateral o bilateral, constante o episódica, con o sin irritación ocular. Lo paradójico es que la causa más frecuente de lagrimeo excesivo es el ojo seco: cuando la película lagrimal es inestable, el ojo produce una "lluvia" de lágrima refleja para compensar.

Causas de lagrimeo excesivo

Hipersecreción lagrimal (el ojo produce demasiada lágrima)

  • Ojo seco con hiposecreción: paradójicamente, la sequedad genera lágrima refleja en exceso que sí desborda.
  • Irritación ocular: blefaritis, conjuntivitis alérgica, cuerpo extraño, triquiasis (pestaña que roza la córnea).
  • Fotofobia: la luz brillante estimula el reflejo lagrimal.
  • Queratitis (inflamación corneal): cualquier lesión en la córnea genera hipersecreción lagrimal.

Alteración del drenaje lagrimal (la lágrima no drena bien)

  • Estenosis u obstrucción del punto lagrimal (puntum): el orificio por donde drena la lágrima al conducto se estrecha o cierra.
  • Dacriocistitis: infección del saco lagrimal. Puede causar lagrimeo con secreción mucopurulenta y dolor en el ángulo interno del ojo.
  • Obstrucción del conducto nasolagrimal: la obstrucción del canal que lleva la lágrima a la nariz. Puede ser congénita (en bebés) o adquirida (inflamatoria, traumática, tumoral).
  • Ectropión (párpado que se vuelca hacia afuera): el punto lagrimal pierde contacto con el globo ocular y la lágrima no puede entrar al sistema de drenaje.
  • Parálisis facial: cuando el ojo no cierra bien, la lágrima no puede bombearse hacia el conducto.

El bebé que lagrima desde que nació

La obstrucción congénita del conducto nasolagrimal afecta al 6-20% de los recién nacidos. El 90% se resuelve espontáneamente en el primer año de vida. El tratamiento inicial es el masaje del saco lagrimal (masaje de Crigler) varias veces al día. Si persiste después del año, se realiza el sondaje del conducto bajo anestesia — un procedimiento rápido y eficaz.

Diagnóstico

La evaluación incluye el examen de los puntum, el Test de Jones (con fluoresceína para evaluar el drenaje), el sondaje diagnóstico del conducto lagrimal y, en casos seleccionados, la dacriocistografía (radiografía con contraste del conducto lagrimal). El diagnóstico diferencial de la causa es fundamental porque el tratamiento es completamente distinto.

Tratamiento

Obstrucción del conducto nasolagrimal

Si el sondaje no resuelve la obstrucción, el tratamiento definitivo es la dacriocistorrinostomía (DCR): se crea un nuevo canal de drenaje entre el saco lagrimal y la nariz. Puede realizarse por vía externa (incisión cutánea) o endoscópica (por la nariz, sin cicatriz). Es la cirugía más efectiva para la epífora por obstrucción del conducto.

Ojo seco subyacente

Si la epífora es secundaria al ojo seco, el tratamiento es el del ojo seco: lágrimas artificiales, higiene palpebral, ciclosporina tópica. Cuanto mejor se controla el ojo seco, menos lágrima refleja produce el ojo.

Preguntas frecuentes

¿El lagrimeo excesivo puede ser por alergia?

Sí. La conjuntivitis alérgica produce lagrimeo (junto con picazón, que es el síntoma dominante). El lagrimeo alérgico suele ser bilateral, estacional o relacionado con exposición a alérgenos específicos (polvo, gato, gramíneas). Se trata con antihistamínicos tópicos.

¿El ojo que lagrima sin picazón ni enrojecimiento puede ser grave?

Puede ser la obstrucción del conducto nasolagrimal, que no tiene por qué doler ni enrojecer el ojo. Si el lagrimeo es crónico y unilateral, debe evaluarse el drenaje lagrimal. También puede indicar dacriocistitis crónica.

¿La obstrucción del conducto mejora sola?

En adultos, las obstrucciones adquiridas del conducto nasolagrimal generalmente no se resuelven sin tratamiento. Pueden manejarse de forma crónica con lavados y masajes, pero la solución definitiva es quirúrgica (DCR) en la mayoría de los casos.