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Glaucoma: el ladrón silencioso de la visión

El glaucoma es una neuropatía óptica progresiva que destruye el nervio óptico de forma silenciosa. La detección precoz es la única forma de prevenir la ceguera irreversible.

Dr. Fabián Monges
·7 min de lectura

El glaucoma es la segunda causa de ceguera irreversible en el mundo, solo superada por la catarata —aunque a diferencia de esta, el daño del glaucoma no puede revertirse. Se trata de una neuropatía óptica progresiva: una enfermedad que destruye lentamente las fibras del nervio óptico, privando al cerebro de información visual de forma gradual e indolora hasta que la pérdida es severa.

¿Qué es exactamente el glaucoma?

El glaucoma no es una sola enfermedad sino un grupo de neuropatías ópticas que comparten un patrón característico de daño: excavación del nervio óptico y pérdida de campo visual en un patrón típico. El principal factor de riesgo es la presión intraocular (PIO) elevada, aunque existe glaucoma con presión normal (glaucoma de tensión normal), donde el nervio óptico es especialmente vulnerable incluso a presiones dentro del rango estadístico normal.

Tipos de glaucoma

Glaucoma de ángulo abierto (el más frecuente)

Representa el 90% de los casos. El ángulo iridocorneal —por donde drena el humor acuoso— está anatómicamente abierto pero funcionalmente obstruido. El humor acuoso no drena con eficiencia, la presión sube y el nervio óptico se va dañando. Es completamente asintomático durante años o décadas.

Glaucoma de ángulo cerrado

El iris bloquea físicamente el ángulo de drenaje. Puede presentarse de forma crónica (similar al ángulo abierto, sin síntomas) o como ataque agudo (dolor intenso, visión borrosa, náuseas): una emergencia oftalmológica. Es más frecuente en personas hipermétropes con ojos pequeños y en asiáticos.

Factores de riesgo

  • Presión intraocular elevada (el principal factor modificable).
  • Historia familiar de glaucoma en padres o hermanos (multiplica el riesgo por 4).
  • Edad mayor de 60 años.
  • Miopía alta (para glaucoma de ángulo abierto).
  • Hipermetropía y ángulo estrecho (para glaucoma de ángulo cerrado).
  • Diabetes mellitus.
  • Uso prolongado de corticoides (tópicos, sistémicos o inhalados).
  • Antecedente de trauma ocular o cirugía ocular previa.

Diagnóstico: cómo se detecta el glaucoma

El diagnóstico requiere una evaluación completa que va más allá de medir la presión ocular:

  • Tonometría: medición de la presión intraocular. El valor normal se considera entre 10 y 21 mmHg, aunque hay glaucoma con presión normal.
  • Gonioscopia: examen del ángulo de drenaje para clasificar el tipo de glaucoma.
  • Campimetría (campo visual): mide la extensión y calidad de la visión periférica. Detecta las pérdidas características del glaucoma.
  • OCT del nervio óptico y capa de fibras nerviosas: permite detectar daño estructural antes de que sea visible en el campo visual.
  • Examen del fondo de ojo: evaluación directa del aspecto del nervio óptico y su grado de excavación.

Control anual después de los 40

El glaucoma de ángulo abierto no produce síntomas hasta que se ha perdido más del 40% de las fibras nerviosas. Por eso, un control oftalmológico anual después de los 40 años —o antes si hay factores de riesgo— es la única forma de detectarlo precozmente. El Dr. Fabián Monges atiende en Liniers y Rafael Castillo.

Tratamientos disponibles

  • Gotas hipotensoras oculares: primera línea de tratamiento. Reducen la producción de humor acuoso o mejoran su drenaje. Deben aplicarse de por vida con estricta adherencia.
  • Láser SLT (trabeculoplastia selectiva con láser): estimula el drenaje del humor acuoso a través del trabéculo. Puede usarse como primera línea o complemento a las gotas.
  • Cirugía de glaucoma (trabeculectomía, implantes de drenaje): reservada para casos con mal control de la PIO pese al tratamiento máximo. El Dr. Fabián Monges realiza estas cirugías en Ramos Mejía.

Preguntas frecuentes

¿El glaucoma tiene cura?

No existe cura para el glaucoma, pero sí un tratamiento muy eficaz para detener su progresión. El daño al nervio óptico ya producido es irreversible, pero con tratamiento adecuado se puede preservar la visión restante durante toda la vida. De ahí la importancia de diagnosticarlo temprano.

Si tengo presión ocular normal, ¿puedo tener glaucoma?

Sí. Aproximadamente el 30-40% de los glaucomas se presentan con presión intraocular dentro de valores normales (glaucoma de tensión normal). En estos casos el nervio óptico es especialmente vulnerable. Por eso el diagnóstico de glaucoma no se basa solo en la presión, sino en el conjunto de la evaluación del nervio óptico y el campo visual.

¿Con qué frecuencia debo controlarme si tengo glaucoma?

Depende del estadio y del control de la presión. En general, los pacientes con glaucoma se controlan cada 3 a 6 meses. El Dr. Fabián Monges puede establecer el plan de seguimiento adecuado para cada caso en su consultorio de Liniers o Rafael Castillo.